Mostrando las entradas con la etiqueta Animales. Mostrar todas las entradas
El tábano es el insecto que vuela más rápido, alcanza una velocidad de 145 kilómetros por hora.

Características

En los tabánidos existe un marcado dimorfismo sexual que afecta a dos aspectos de su anatomía. En primer lugar, las hembras de tábano presentan un aparato bucal picador-cortador más fuerte, en relación con un hábito hematófago no compartido con los machos. En segundo lugar, los machos son holópticos y las hembras dicópticas; en los primeros los ojos compuestos se juntan por arriba, cubriendo la parte superior de la cabeza; éste es un rasgo compartido con otras familias de moscas, como los sírfidos.
Las alas posteriores del tábano han sido transformadas en halterios o balancines, apéndices que ayudan al control del vuelo, lo que les permite volar muy activa y eficazmente en particular los tábanos de pradera (géneros Tabanus, Hybomitra, Chlorotabanus, etc.), más que los de hábitats forestales, como Chrysops.

Hábitat

El tábano prospera y es abundante en hábitats húmedos, regular o estacionalmente inundados de agua dulce o salobre, porque necesitan suelos empapados para su desarrollo (como huevos, larvas y pupas) y como adultos necesitan animales preferentemente grandes. Cuando se presentan como plaga junto a hipódromos o campos de golf, su control es muy difícil, y requiere la aplicación de repelentes químicos sobre los animales o las personas.

Distribución

El tábano vive en Europa, norte de Asia y parte noroccidental de África.

Alimentación

El tábano macho es nectarívoro y se alimenta del néctar de las flores.
Los tábanos hembra se alimentan de sangre para madurar los huevos, son animales hematófagos.
Las larvas son semiacuáticas, viven cerca de los estanques en el fango y se alimentan de larvas de otros insectos, pequeños crustáceos y gusanos.
Las hembras, como en el caso de los mosquitos, necesitan un alimento rico en proteínas, como es la sangre, para atender las necesidades de nutrientes asociadas a la producción de los huevos. En su búsqueda de alimento se orientan por siluetas y olores; por ello las hembras de los tábanos son atraídas antes por las personas que llevan ropa oscura y los animales cuya capa es igualmente oscura, sobre todo si transpiran activamente, que por los de colores claros.

Reproducción

→El tábano tarda en completar la metamorfosis entre 1 y 3 años.
→La incubación de los huevos dura 3 días. El tábano sufre 8 mudas tiempo tras el cual pasan unos 3 meses.
→El macho de tábano se diferencia de la hembra porque tiene los ojos más pegados entre sí.
→El tábano suele poner entre 100 y 1000 huevos.

Hábitos

La mayoría de tábanos son diurnos, las hembras más que los machos. Estos últimos son crepusculares y enjambran o forman grupos en espera de las hembras para cruzarse con ellas.

La picadura de tábano

El tábano ataca las zonas descubiertas de su víctima no importándoles si éste los descubre o no. La picadura de tábano es dolorosa, y deja enrojecida la zona afectada causando ocasionalmente inflamación, enrojecimiento y picor, que pueden requerir su tratamiento con antibióticos. Su aparato bucal es lo suficientemente fuerte y largo como para atravesar la piel de caprinos, burros o caballos.
Autor | Alex González
Las estrellas de mar son auténticos dinosaurios.

Dentro de la escala evolutiva se sitúan casi en sus comienzos, siendo probablemente uno de los primeros animales complejos que pisaron (o más bien reptaron) por nuestro planeta. Uno de los motivos por el que se sabe esto está en nuestro desarrollo embrionario. Si seguimos la formación del embrión humano, pasaremos por diferentes fases muy parecidas a los embriones de otros animales y poco a poco nos vamos diferenciando hasta formar un embrión similar a nosotros. Si miramos un embrión de cerdo y uno de humano en las fases tempranas nos costará encontrar diferencias entre ellos, eso es porque estamos cercanos evolutivamente y hemos recorrido un largo camino juntos. En cambio la estrella de mar tiene una etapa de desarrollo muy parecida a las fases más tempranas, indicando que se especializaron hace mucho más tiempo.
Tampoco fue una especialización dispuesta a colonizar el mundo. Para sobrevivir la estrella de mar posee un sistema nervioso muy primitivo basado en ganglios nerviosos en cada pata (en vez de estar centralizado en un cerebro único) que le hace desplazarse con lentitud pero tiene a cambio una enorme capacidad de regeneración (si se corta el brazo a una estrella de mar le crece otro…y al brazo cortado le crece una estrella entera si contiene una parte del centro). El equipo de Anders Garm de la Universidad de Copenhague descubrió la existencia de receptores lumínicos parecidos a los de nuestra vista en cada punta del brazo de la estrella, pero una cosa es tener receptores de la luz y otra muy diferente es ser capaz de generar una imagen completa de lo que pasa a su alrededor.
Para comprobar su capacidad visual, el equipo de Anders situó estrellas de mar a 0.5, 1, 2, 3 y 4 metros de distancia de un arrecife de coral. Comprobaron que las estrellas situadas a tres metros o menos de distancia se reorientaban y volvían a su hábitat natural. En cambio a partir de cuatro metros se movían de manera aleatoria. También se probó a cortar las extremidades con ojos (no hay preocuparse por la estrella, lo regenera en poco tiempo) y se pudo comprobar que no lograban volver al coral aunque estuvieran al lado. De estos experimentos se concluye que las estrellas de mar realmente son capaces de ver y usar esta habilidad para encontrar refugio, pero tampoco es la mejor visión del reino animal.
Analizando estos órganos visuales, se ha comprobado que las estrellas de mar son realmente miopes. Desde la evolución de los insectos, los órganos visuales han sido protegidos por una capa de tejido transparente que actúa de lente, como en unas gafas (en el humano esta lente es el cristalino). En las estrellas de mar no hay lente, ven el mundo desenfocado, y por eso solo logran distinguir el coral si éste se localiza a menos de tres metros. Para mayor dificultad, su sistema nervioso poco desarrollado hace que no sean buenas al distinguir movimiento y el hecho de tener únicamente un tipo de receptor indica que ven el mundo en blanco y negro.
Volviendo a la pregunta: ¿Cómo ven el mundo las estrellas de mar?
La respuesta es “realmente mal”, pero eso decimos al compararla con nuestra vista. Dentro de su especie la capacidad de visión de la estrella le concede ventajas frente a otras especies marinas ciegas. No hay visión mala, sólo una mejor adaptada a unas condiciones u otras. Así que si buceas y ves una estrella de mar, acércate y saluda, se preguntara quién es esa sombra que le esta tapando.

Fuente | Live Science